A cinco años… aún sangra la tragedia en Nativitas

A cinco años… aún sangra la tragedia en Nativitas

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Tlaxcala, Tlax; a 14 de marzo de 2017.-  Pedro Morales

Finalmente resultaron 35 personas muertas y alrededor de 170 lesionadas, Guadalupe Cabrera Mejía, vecina de Jesús Tepactepec parece escuchar los cantos y rezos de ese fatídico 15 de marzo, pero esa terrible explosión y los gritos de dolor no se borran, lo mismo que las espantosas escenas de cuerpos mutilados, los de sus hermanos, de sus vecinos, hombres mujeres, niños y ancianos que murieron.

Comentó que las secuelas de la explosión de cohetes en las calles de esta comunidad siguen latentes, “operaciones, padecimientos, ceguera, sordera, discapacidad no superan al dolor de quienes perdieron a un ser querido”.

EL RECUERDO

El percance ocurrió durante una procesión de pobladores de Nativitas, que se dirigían a la feria del barrio de Jesús Tepactepec, donde se lleva a cabo la fiesta anual.

Se presume que la explosión se suscitó cuando uno de los cohetones explotó a ras de suelo, y alcanzó un vehículo Sentra, color verde, en el cual transportaban cientos de estos artefactos explosivos, luego los estallidos alcanzaron los atados de cohetes que eran cargados por algunos de los peregrinos.

Devastada quedó parte de la avenida Santa Ana, en un tramo de 50 metros.

La onda expansiva tras la explosión hizo que los cristales de las casas cercanas, no sólo los que dan a la calle, también los interiores, se quebraran.

En la casa marcada con el número 20 de la avenida Santa Ana, de la comunidad de Jesús Tepactepec, perteneciente al municipio de Nativitas, la fuerza de los estallidos derribó un zaguán y rompieron los cristales, además de que restos de partes humanas volaron hasta la azotea.

“Estábamos haciendo tortillas, y escuchamos la explosión. Y corrimos para aquí dentro, gracias a Dios no nos pasó nada a nosotros. Todo tardó como dos o tres minutos. La explosión tiró el zaguán de mi casa. También cayeron partes de los cuerpos de las personas en el patío y la azotea”, comentó Guadalupe Cabrera Mejía, la propietaria del domicilio antes mencionado.

PROMESAS… PROMESAS

El entonces Mariano González Zarur, declaró tres días de luto y ofreció el apoyo necesario de los deudos.

Sin embargo, familiares de lesionados por la explosión pirotécnica de San Jesús Tepactepec de Nativitas, se manifestaron a las afueras de Palacio de Gobierno para exigir a las autoridades restituir el apoyo financiero a las víctimas para su reintegración a la sociedad, pues sostienen que desde lo ocurrido únicamente han recibido atención médica.

Una de las víctimas de la explosión, Nemesio Cuando Mendoza, explicó que desde que se suscitó la explosión de cohetes y donde fallecieron 25 personas y quedaron lesionados 154, los apoyos han sido insuficientes al señalar que la visita por parte de psicólogos ha sido suspendida además de que el recurso del Fondo de Victimas no les fue entregado.

“Apoyo médico lo hemos tenido”, pero hay mucha gente que necesita medicamentos, aparatos ortopédicos, sillas de ruedas ya que no se pude valer por sí misma, que no tiene recursos para comprar medicamentos, para transportarse.

EN EL OLVIDO

En un principio todo mundo quedó impactado de la situación, pero ya no nos visitan, en un principio sí, hubo gente que nos apoyaban.

Queremos que se tienten el corazón vean todo eso, si no lo pueden conseguir, ellos tiene el pase para hablar con el presidente de la República para que sepa todo esto que esa pasando.

Indicó que por parte del ayuntamiento, ha sido mínimo el apoyo que recibían, incluso, dijo que “la autoridad municipal ha obstaculizado la entrega de apoyos, al señalar que el gobierno del estado, destinó una partida económica a los damnificados y que por algunas circunstancias nunca llegó a sus manos”.

“Nuestro agente municipal lejos de ayudar está obstruyendo, hubo gente que formó grupos de ayuda para dar a saber al estado nuestra situación y ver esos fondos, pero el alcalde en lugar de ayudar les obstruyó el paso y no les dio el reconocimiento”.

Pedimos humanitariamente al gobierno un apoyo más, hay niños que se quedaron sin papás, otros somos el sustento de una familia, es difícil la situación por la que estamos pasando.

“Ya pasaron cinco años y seguimos sin trabajo y nuestras familias están sufriendo otras consecuencias”.

A cinco años de la explosión, sigue el sufrimiento de las familias, el dolor por las lesiones, las secuelas del accidente y lo que es peor, el abandono oficial por quienes prometieron apoyo y ayuda que ha llegado a cuenta gotas.

Todo son promesas que no se cumplen, por eso “hay que fijarse por quien votamos”, fue el comentario que ya se repite por cerros y montañas de Tlaxcala, donde la gente ya no cree en las promesas de campaña, ni en las mentiras de las y los candidatos en el gobierno, lo mismo que de sus autoridades eclesiásticas, la tragedia a cinco años… no se oilvida..