Aquí Xicohténcatl/ El privilegio de ser maestro en Tlaxcala

Aquí Xicohténcatl/ El privilegio de ser maestro en Tlaxcala

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Por Pedro Morales

Gobiernos van y gobiernos vienen, secretarios de educación entran y salen, pero el sector magisterial defiende sus conquistas laborales con uñas y dientes.

De esta forma en este mes de mayo del 2017, nada más ni nada menos que se vienen cuatro puentes, derivados de las fechas conmemorativas que inician con el Día del Niño, siguen con el Día de la Madre y se prolongan con el Día del Maestro y hasta el DIA del Padre.

Mayo es mes de las pachangas, puentes, celebraciones, pretextos, comisiones sindicales y no faltan los pretextos y justificaciones para que estos asalariados privilegiados siempre se salgan con la suya.

No son todos, ni todos los que deberían ser, porque hay maestros merecedores de respeto y admiración por su dedicación, empeño, puntualidad, responsabilidad y esmero; son pocos, pero las y los hay, nuestros reconocimientos para ellos.

Pero del otro lado de la moneda, dentro de ese monstruo de veinte mil cabezas que conforma el magisterio tlaxcalteca, bajo su piel se arropa una clase privilegiada.

En realidad es un gremio que cuenta con seguridad laboral, trabaja poco, seis horas por jornal, que se van entre recesos, la torta, las salidas del salón para ir al baño, las pláticas, los chismes de la mañana y el comedero de gente todo el tiempo.

Si su jornada inicia a las siete u ocho de la mañana, acaba entre la una y dos de la tarde, cinco días a las semana, eso sí con sus respectivos permisos para atender asuntos propios de la investidura.

Por ejemplo ir al sindicato, al doctor, a ver a su mamá, pero lo que no puede faltar es su religiosidad, nuestras y nuestros maestros son moleros, no se pierden un mole, ya sea de los compañeros, amigos, familiares o conocidos, no les falla uno.

Por si esto fuera poco, hay las comisiones sindicales, porque eso sí, en cada centro de trabajo hay y deben existir los representantes sindicales que se encargan de vigilar que los sufridos maestros no sean molestados por los malandrines directores.

Así, entre permiso, botana y curada, nuestros aguerridos maestros ya disfrutan de unas “merecidas” vacaciones, faltaba más, pero no sobraba menos, abril inicia el mes de los descansos, luego de esa agotadora y odiada prueba del Enlace.

Por supuesto que se las ingenian para iniciar días antes los preparativos para irse de vacaciones de Semana Santa, si esto no es posible, uno o dos días antes se inventan algún pretexto, de esos que les gustan como un convivio, una kermes o de a perdis ir a la disco o una pijamada.

En fin que ya gozan de sus dos semanas de asueto, pero al regresar, como no les alcanzaron estas vacaciones, se toman unos días más, para descansar de tanto descanso.

Pero como viene el mes de mayo, ahora sí, viene lo bueno, cerrando abril con el Día del Niño, luego el Día de la Madre, por supuesto el normal, pero también celebran el día de la madre maestra, de la madre sindicalizada, con sus respectivos festejos y suspensiones de clases, además hay que recibir los honores de los padres de familia.

Apenas empiezan a agarrar su paso, cuando ya es 15 de mayo, Día del Maestro y ahí vamos otra vez, con los festivales, convivios y comelitonas que hasta oficialmente les organizan por todos lados.

Son significativas las rifas de autos, electrodomésticos y otros chunches, para que sigan siendo la envidia de todos los tlaxcaltecas, por eso merecen un reconocimiento por tanto trabajo,  a tanto esfuerzo.

No acaban de desempacar sus regalos cuando se nos viene el Día del Padre, de nueva cuenta se vuelca el amor pachanguero, pero ahora en favor del sexo masculino, para que todos quedemos parejos, y así entre permisos, faltas y pachangas, se acaba el curso.

Vienen las calificaciones, las vacaciones un poco largas, algo así como de dos meses y a prepararse para recibir ese magnífico aguinaldo que se han ganado con sus marchas y plantones.

Son noventa días de sueldo constantes y sonantes, tres meses de trabajo, además de los aumentos que lograron los líderes y para que siga la envidia, hay que imaginar que para ser un director de respeto o funcionario de nivel, hay que ostentar al menos dos plazas.

Y así transcurre la sufrida vida del maestro, clase privilegiada que no tarda en ser despertada de su letargo, ya que vienen los tiempos de enseñar de a deveras y no a enseñar a repetir como pericos a los alumnos.

Mientras vengan estos cuatro puentes, para acabar de broncearse al fin y al cabo que pese a evaluaciones punitivas o no, los puentes, son los puentes con todas sus consecuencias… felicidades maestros.